Noticias
Abril 2026
Marcha por la Justicia Reproductiva
El Observatorio de Equidad de Género de Puerto Rico se unió durante el mes de abril a la Marcha por la Justicia Reproductiva para acompañar a quienes luchan por un futuro más justo, digno y libre de violencias. Caminamos con la convicción de que la autonomía corporal, el acceso a servicios de salud seguros y la libertad de decidir sobre nuestros propios cuerpos no son privilegios: son derechos humanos fundamentales que deben ser protegidos y garantizados para todas las personas.
Nuestra presencia responde a una realidad innegable: las decisiones sobre salud reproductiva impactan de manera desproporcionada a mujeres, personas gestantes, jóvenes, comunidades racializadas y poblaciones que viven en condiciones de vulnerabilidad social y económica. La justicia reproductiva exige reconocer estas desigualdades y atenderlas con políticas públicas basadas en evidencia, respeto y dignidad.
Desde el Observatorio reafirmamos nuestro compromiso de investigar con rigor para visibilizar las brechas y desigualdades que enfrentan las mujeres y personas gestantes en Puerto Rico; denunciar las fallas estructurales que limitan el acceso a servicios de salud reproductiva y que ponen en riesgo la vida y el bienestar de nuestras comunidades; acompañar a quienes defienden el derecho a decidir, el derecho a la información y el derecho a vivir libres de violencia y coerción; y promover políticas públicas que garanticen autonomía, equidad y acceso real a servicios de salud reproductiva.
Han pasado cinco años desde los feminicidios de Keishla Marlen Rodríguez Ortiz y Andrea Ruiz Costas, dos feminicidios que estremecieron al país y expusieron fallas profundas en los sistemas que debieron protegerlas. Sus muertes marcaron un antes y un después: obligaron al Estado a reconocer errores, impulsaron reformas y abrieron una conversación pública que ya no puede retroceder.
Pero también dejaron claro que la transformación que salva vidas sigue incompleta.
En estos cinco años, el país ha visto cómo la violencia letal contra mujeres y personas continúa entrelazándose con otro patrón que no puede ignorarse: las desapariciones. Cada vez es más evidente que, en Puerto Rico, la desaparición puede ser una antesala del feminicidio.
Los nombres de estas mujeres trazan un patrón que el país no puede seguir pasando por alto.
Jada Waldmann (2025), Mariela Crystal Seda Ocasio (2024), Anette Gaya Concepción (2024), Vannesa Lynmar Martínez García (2024), Judith Enid Torres Pantoja (2023), Carolyn Añez Rivera (2023), Yeslliam Méndez Nieves (2023), Jennifer Michelle Maldonado Padua (2022), Angie Noemí González Santos (2021), Keishla Marlen Rodríguez Ortiz (2021), Andrea Ruiz Costas (2021), Yarelis González Lanzó (2021) y Rosimar Rodríguez Gómez (2020).
Las desapariciones son indicadores de riesgo que debe activar acción inmediata. Cada minuto cuenta.
Recordar a Keishla y a Andrea es un compromiso con la verdad, con la justicia y con la urgencia de transformar las estructuras que siguen fallando. Es reconocer que sus muertes no pueden repetirse. Es mirar de frente la relación entre desapariciones y violencia letal. Es exigir que cada vida cuente y que cada alerta se atienda con la seriedad que merece.
A cinco años, su memoria sigue siendo un llamado. Y ese llamado sigue vigente.
Una señal que puede cambiarlo todo
Hay momentos en los que pedir ayuda en voz alta no es posible. La violencia puede estar demasiado cerca, demasiado presente, demasiado vigilante. En esos momentos, incluso una palabra puede poner a una persona en mayor riesgo. Por eso, en plena pandemia, cuando millones de personas quedaron encerradas con sus agresores, surgió una herramienta silenciosa que podía atravesar una pantalla y decirlo todo sin pronunciar nada.
La señal fue creada en 2020 por la Canadian Women’s Foundation, en Canadá, como una forma discreta de pedir ayuda durante videollamadas. La idea era simple: un gesto que pudiera hacerse en segundos, sin dejar rastro, sin levantar sospechas, pero que permitiera a otra persona entender que algo no estaba bien.
Lo que comenzó como una iniciativa para videollamadas se expandió rápidamente. Hoy se ha utilizado en Estados Unidos, México, España, Argentina, Chile, Colombia, Reino Unido y otros países, tanto en entornos digitales como presenciales. En varios casos, personas en riesgo lograron alertar a alguien y recibir apoyo inmediato gracias a este gesto.
En Puerto Rico, la señal no forma parte de un protocolo oficial. No aparece en campañas del Estado ni en materiales educativos formales. Y ahí está la urgencia.
Una herramienta de seguridad solo funciona si se enseña, si se difunde, si se vuelve parte del conocimiento común. La prevención no puede depender del azar ni de que alguien haya visto un video en redes. Necesita estructura, intención y política pública.
Por eso es importante que el Estado la adopte de manera oficial: Que se enseñe en las escuelas. Que se incluya en adiestramientos profesionales. Que se incorpore en campañas de prevención. Que llegue a cada hogar, a cada comunidad, a cada espacio donde alguien pueda necesitar pedir ayuda sin hablar.
La violencia de género no siempre se ve. No siempre deja marcas visibles. No siempre permite gritar. Pero sí puede identificarse cuando sabemos qué señales buscar.
Y una señal tan simple puede ser la diferencia entre el silencio y la posibilidad de sobrevivir.
Te invitamos a ver el video a continuación, donde nuestra directora profundiza sobre esta señal, su importancia y cómo podemos integrarla como herramienta de prevención en Puerto Rico.
Comparte esta información. Alguien podría necesitarla hoy.
Marzo 2026
Narrativas Culturales y Equidad de género
Durante el mes de marzo el OEG participó en la 11ma Jornada de Estudios en Torno a la Violencia de Género de la Universidad del Sagrado Corazón, en el panel Narrativas culturales y equidad de género, junto a la Dra. Agustina Luvis (Pastoral de Mujeres Justicia y Género) y la Dra. Ilia Vázquez (Taller Salud). Un espacio urgente y necesario en un país donde la violencia de género sigue siendo una realidad cotidiana, sostenida por narrativas culturales que normalizan, minimizan y silencian.
Desde el Observatorio de Equidad de Género de Puerto Rico dialogamos sobre cómo estas narrativas moldean lo que entendemos como violencia, a quiénes creemos, qué vidas se consideran valiosas y qué respuestas institucionales se activan… o no. También compartimos datos que revelan la magnitud del problema: feminicidios, desapariciones, niñeces en orfandad, subregistro y el aumento alarmante del uso de armas de fuego en los casos más letales.
Camino al 8 de marzo, este análisis se vuelve aún más urgente. El Día Internacional de las Mujeres no es una fecha simbólica: es un recordatorio político de que nuestras vidas siguen atravesadas por desigualdades estructurales, y que la transformación requiere voluntad, acción y datos que iluminen lo que el Estado insiste en no mirar.
Los datos no son números: son historias, son vidas, son alertas. Son herramientas para desmontar narrativas dañinas y construir políticas públicas que protejan, reparen y prevengan.
Agradecemos profundamente a la Universidad del Sagrado Corazón por abrir este espacio de reflexión y acción colectiva, y por sostener conversaciones que nos acercan a un país más justo, más equitativo y más humano.
Conmemorando el 8 de marzo
El pasado 8 de marzo, desde el Observatorio de Equidad de Género de Puerto Rico nos unimos a la Marcha del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, convocada por la Coalición 8 de Marzo.
Marchamos con la consigna “nuestres cuerpes no son territorios de guerra”, acompañando a múltiples organizaciones, colectivas y comunidades que levantaron un llamado urgente a recordar la trayectoria histórica de las mujeres en la defensa de la paz, la desmilitarización y la justicia ambiental.
Desde el Observatorio reafirmamos nuestro compromiso con la denuncia de todas las formas de violencia, la protección de los derechos humanos y la construcción de un país donde todas las personas puedan vivir libres, seguras y con dignidad.
Seguimos caminando juntas, juntes y juntos.
Seguimos observando, documentando y exigiendo equidad.
Durante el mes de marzo acompañamos a Kilómetros de Cambio en su conferencia de prensa, un espacio que reconoció la urgencia de apoyar a las organizaciones que sostienen, día tras día, la vida y la seguridad de mujeres, niñeces y familias en Puerto Rico. Agradecemos profundamente la invitación y la oportunidad de sumar nuestra voz a un esfuerzo que nace desde la solidaridad y la acción colectiva.
Kilómetros de Cambio demuestra que cuando la comunidad se organiza, se mueve y se compromete, es posible transformar realidades. Cada kilómetro recorrido y cada donativo aportado se convierte en apoyo directo para los albergues del país, quienes continúan enfrentando la violencia de género desde la primera línea, aun con recursos limitados y aumento en la demanda de servicios.
Invitamos a todas las personas a respaldar esta iniciativa. Apoyar a los albergues es apoyar la vida, la seguridad y la dignidad de quienes han sobrevivido a la violencia. Es un acto concreto de justicia y de país.
Agradecemos a Kilómetros de Cambio por abrir este espacio y por su compromiso con las sobrevivientes y las organizaciones que las acompañan.
NUESTRO TRABAJO
¿En qué consiste nuestro trabajo?

MONITOREO
Monitoreamos diversas estadísticas y datos sobre las Violencias de Género que ocurren en nuestro archipiélago isleño. [Leer más]

INVESTIGACIÓN
Desarrollamos investigaciones y producimos conocimiento en torno a las temáticas de Violencias y Equidad de Género.

EDUCACIÓN
La mejor herramienta para prevenir la violencia de género y alcanzar la equidad de género, es la educación con perspectiva de género.

REDES Y ALIANZAS
El trabajo en alianza y solidaridad con las organizaciones feministas en Puerto Rico y el exterior es importante
Ayúdanos a hacer el
CAMBIO
El Observatorio de Equidad de Género es un proyecto que busca monitorear y analizar la situación de violencia y equidad de género en Puerto Rico, generar recomendaciones de política publica y fiscalizar la respuesta de las agencias gubernamentales para abordar la violencia de género en la isla.








